lunes, 20 de mayo de 2013

Maurice Merleau-Ponty, Waly Salomao & Hélio Oiticica


Porque cuando escucho o leo, las palabras no siempre llegan a alcanzar en mí significados preexistentes. Tienen el extraordinario poder de arrastrarme fuera de mis pensamientos y abrir en mi universo privado fisuras por las que irrumpen otros pensamientos.

Maurice Merleau-Ponty, El hombre y la adversidad

La obra nace de un toque leve en la materia de la que está hecha mi obra permanezca tal como es; lo que la transforma en expresión no es sino un soplo: soplo interior, de plenitud cósmica. Fuera de eso no hay obra. Basta un toque, nada más.”

Hélio Oiticica

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Hélio, usina de energía, hombre poblado de contracciones, millonario en contradicciones, con un costado puramente cerebral y otro que es instinto puro. Constructivista y brutalista. Carnaválico y matemático. Coexisten en él resquicicos del romanticismo más radical, extremado hasta las últimas consecuencias como la frase-estandarte SEJA MARGINAL, SEJA HERÓI (Soy Marginal, Soy Héroe), que es el pináculo, la cima de este romanticismo descomedido.

Waly Salomâo  (Hélio Oiticica - Qual é o parangole? y otros escritos . Editorial Pato en la cara. Pág. 31



El otro no es una abstracción descarnada, con quien la unión se vuelve imperativa para construir una futura sociedad utópica, tal como sucede con el redencionismo marxista. El otro es un cuerpo carne y hueso que opera la transmutación del propio cuerpo de Hélio tornándolo sensible a lo sensible. Ir por el mundo en una pregnancia peripatética que cumple la formulación del devorado Merleau-Ponty de “borrar la línea divisoria entre el cuerpo y el espíritu”. Tan devorado fue Merleau-Ponty que la frase que cito entre comilla fue tomado de la conferencia titulada “El hombre y la adversisdad”, que habría de convertirse en humus significante de la capa PARANGOLÉ, DA ADVERSIDADE VIVEMOS [DE LA ADVERSISDAD VIVIMOS], que hace girar y dispara su haz de señales como envoltorio-emblema del cuerpo de un habitante del morro. […] Despertar al incorfomismo de una vida tejida de acasos miserables y fiesta que se pliega sobre sí y se abre al espacio que la rodea, se reasume y se expresa. Estandarte antialimentación. En dos PARANGOLÉS señeros están impresas las nociones-base: ESTOU POSSUÍDO  [ESTOY POSESO] e INCORPORO A REVOLTA [INCORPORO LA REVUELTA]

Waly Salomâo - ídem - pág. 33

José Oiticica Filho y Dona Ángela partieron tranquilamente a pasar una semana y media en Minas Gerais. Los tres hijos, Hñelio, César y Cláudio, estaban en período de vacaciones escolares pero por alguna razón quisieron quedarse en Río de Janeiro.
Hélio, el mayor de los tres, convoca a los otros dos y a la mucama y les propone cambiar el día por la noche. Es decir: de día dormir como si fuera de noche, y de noche realizar todas las actividades diurnas. Terminar de una vez por todas con esas convenciones bobas porque de noche, con la temperatura más amena, es mucho mejor hacer todo lo que uno le gusta. Pintar, martillar, serruchar, escuchar la radio a todo volumen, cantar y bailar. Cocinar, lavar la ropa, arreglar la casa. Los dos hermanos y la mucama aceptaron de entrada y con entusiasmo tomar el cielo por asalto. Todo iba a mil maravillas excepto por la incompatibilidad con el mundo externo. Quejas y más quejas. Cuando el panadero y el carnicero golpeaban a la puerta para hacer sus acostumbradas entregas matinales, eran reprendidos severamente. Los vecinos comenzaron a extrañarse por tanto alboroto molesto el buen y merecido descanso de los moradores de la tranquila calle Alfredo Chaves, Humaitá, cerca del Largo dos Leões, de casas todas iguales. Parecía que hubieran instalado una carpintería-atelier-bote-lavandería-restaurante, todo junto, un barullo infernal noche adentro. Un cartero fue a entregar una encomienda certificada por el Foto-Cine Clube Bandeirantes de São Paulo para el socio José Oiticia Filho a las 10: 30 de la mañana y sufrió un rechazo mayúsculo. “¡Fuera de aquí! ¿Dónde se ha visto entregar encomienda a estas horas?”. La modista-costurera estuvo resentida durante meses por el tratamiento recibido al haber querido entregar los vestidos nuevos de Doña Ángela con la luz del día. A la medianoche y cuarenta y cinco, la mucama interrumpía su idilio porque tenía que prepararles el “almuerzo a los chicos”. Duro poco el nuevo régimen Zero de Conduite y fue sofocado luego por el tedioso retorno del ancien régime de los padres, pero quedó en el recuerdo como novela ejemplar del gas subversivo de Hélio Oiticica. Voluntad ciclópea de modelar y remodelar el mundo.

Waly Salomâo pág. 45 – 46


De Hélio Oiticica a Lygya Clark: “(…) hoy soy marginal: no marginal que aspira a la pequeña burguesía o al conformismo, como la mayoría, sino marginal propiamente dicho: al margen de todo, lo que sorprendentemente me da libertad de acción- y para ello sólo necesito ser yo mismo, según mi principio de placer (…)”.

Wally Salamoa. pág. 51


“La vía del exceso conduce al palacio de la sabiduría” William Blake 


El mundo sin objetos de la tela de Malevich exige una valerosa actitud de reinicio radical. Los problemas propuestos promovían la superación de la tela enmarcada y apuntaban a la construcción en el espacio. “Broadway Boogie-Woogie” y “Victory Boogie-Woogie”, últimos trabajos de Mondrian, son correctamente comprendidos en tanto problematizaciones fecundas y quedan en medio del fuego cruzado de las penetrantes lecturas de Hegel, Cassirer, Langer y Merleau-Ponty. Este procedimiento equipó a Hélio con herramientas conceptuales muy poderosas. Nunca fue un naϊve. El círculo del arte del primer mundo es excesivamente sofisticado y habría desmantelado a un naϊve.

Wally Salamoa  Pág 81 

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Cuerpo Vaciado
(Merglho Do Corpo, Bólide-Caixa 22.)


Jean-Luc Godard, reflexionando críticamente sobre el espejo de los 100 años del cine, lanzó en 1995 un rayo de pensamientos paradójico: “El espejo debería reflexionar antes de reenviar la imagen”.
La persona se asoma a un trivial piletón eternit su imagen que aparece superpuesta a la frase inscripta con letras de goma cortadas y pegadas en el fondo del tanque –“Mergulho do Corpo” (Zambullida del Cuerpo)-; es decir que, entre la imagen que se inclina y su reenvío, ocurre una levísima operación de superación de la dicotomía cuerpo /espíritu, cuerpo/lenguaje; la imagen es reenviada con el reflejo/reflexión de la frase inesperada “Mergulho do Corpo” escrita en el fondo del tanque.
Provoca en Narciso susto de despegue que despega. Una inmersión en la que el cuerpo aparece más como fragmento de materia, eje de mecanismos en tanto carne animada. El antiquísimo refrán que dice que “la verdad habita en el fondo del pozo”, generalmente profundo y oscuro, queda completa y simplemente desmantelado en el trabajo piletón eternit, de esos que se compran en cualquier local de venta de materiales de construcción. Es decir que no tiene nada del aura del objeto artesanal único, pozo artesiano singular, fuente sagrada; es un Reddy-made pero un Reddy-made transcodificado, envenenado, como la Mona Lisa duchampiano con bigote y barba candado, porque en su fondo claro y raso lleva escrita la frase 2Mergulho do Corpo”. Lleno de agua como si fuese un espejo narcísico, el lago legendario donde Narciso se mesmeriza, se enamora de sí mismo. Ni siquiera donde Narciso se mesmeriza, se enamora de sí mismo. Ni siquiera pretende ser un buen espejo, en el sentido óptico de superficie reflectora constituida por una película metálica extendida sobre un vidrio o un cuerpo metálico lustroso; ni tampoco pretende se un buen espejo en el sentido pragmático de permitir que alguien se mire, se peine, se retoque el maquillaje, etc. Aun cuando pueda desempeñar estas funciones con toda tranquilidad. Es en verdad un espejo fluido, cambiante, precario, oblicuo y dispersivo porque la persona queda atrapada leyendo la frase superpuesta e integrada a su imagen como una cicatriz o un cascarón. “Alí del medio, espejo sin reflejo” es una expresión que se usa cuando alguien se interpone entre el sujeto y un espejo; el otro es visto como obstáculo, como creador de opacidad. Pero sobre la borda del pequeño estanque pueden asomarse simultáneamente cuatro o cinco personas, haciendo a aparecer de ese modo un cuerpo-espíritu-grupal interfundido. Como sí allí estuviera tatuado este pensamiento de Duchamp: “Dado que la frontera de un cuerpo no forma parte ni del cuerpo propiamente dicho ni de la atmósfera circundante”. MERGULHO DO CORPO es un espejo arquetípico, “primitivo”, como el espejo de cualquier superficie acuosa, el espejo de las aguas de un riacho donde está depositado, a manera de aluvión, enigma de la pregunta contemporánea: ¿Qué cuerpo es éste?
¿Qué cuerpo es éste? ¿Qué cuerpo es éste? Eco, la ninfa enamorada de Narciso, continúa indagando en la fantasmática escena actual. Pero es un estanque prefabricado, industrial, obra despojada. Desierto de ninfas y bosques y fantasmas. MERGULHO DO CORPO es sólo una zambullida y no aspira a captar ninguna shakespeareana esencia vítrea. Por eso es raso, quizás para “evitar la auto-ilusión de pensar que tenemos una naturaleza profunda”, como bien dice Richard Rorty en La filosofía y el espejo de la naturaleza.
¿Qué cuerpo es éste? Seguramente posterior a las concepciones médicas del cuerpo del siglo XIX y principios del XX. No es el conjunto de órganos descripto en las láminas de los anatomistas, ni la conjunción de órganos descripto en las láminas de los anatomistas, ni las conjunción de procesos que predican los fisiólogos, ni tampoco se restringe al objeto de análisis de los biólogos; es decir, no se reduce exclusivamente al cuerpo que la ciencia ve o del que la ciencia habla. Tampoco excluye ni exige, necesariamente, el cuerpo dietético, esa compulsiva caligrafía compaginada por gimnasios, joggins y spas.        
Seguramente MERGULHO DO CORPO elige y “refleja” otro recorte. El cuerpo capaz de fruición sensorial, el cuerpo des-reprimido, el cuerpo erótico, el cuerpo matriz de singularidades y fuente originaria, renovable, de placer. MRGULHO DO CORPO es un reflejo pensado (“reflexionado”, “especulado”) como unificación de las partes separadas cuerpo/espíritu, cuerpo/lenguaje. Quedé asombrado al ver el montaje en Europa, en Holanda, un país protestante donde el cuerpo fue más reprimido que en Brasil. Era inmensamente difícil que la gente mirara el agua de manera lúdica. Que abandonara a la zambullida del lenguaje corporal. Más bien una curiosidad apartada, una dificultada de participar, de penetrar en la experimentalidad. No tenían ganas de “comer con los ojos”.
En Holanda, país paradigmático de la tolerancia, incluso cuando el cuerpo aparece desnudo en primavera-verano, es de una inocencia desexualizada, exuda ascetismo de mundo interior. Visto bajo el parcial prisma picante-tropical. 

Waly Salomao. Pág.85 




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