lunes, 20 de mayo de 2013

Hélio Oiticica



Hélio Oiticica - Arte Instalação


http://neusavinhas.blogspot.com.ar/2012/07/helio-oiticica-arte-instalacao.html

Maurice Merleau-Ponty, Waly Salomao & Hélio Oiticica


Porque cuando escucho o leo, las palabras no siempre llegan a alcanzar en mí significados preexistentes. Tienen el extraordinario poder de arrastrarme fuera de mis pensamientos y abrir en mi universo privado fisuras por las que irrumpen otros pensamientos.

Maurice Merleau-Ponty, El hombre y la adversidad

La obra nace de un toque leve en la materia de la que está hecha mi obra permanezca tal como es; lo que la transforma en expresión no es sino un soplo: soplo interior, de plenitud cósmica. Fuera de eso no hay obra. Basta un toque, nada más.”

Hélio Oiticica

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Hélio, usina de energía, hombre poblado de contracciones, millonario en contradicciones, con un costado puramente cerebral y otro que es instinto puro. Constructivista y brutalista. Carnaválico y matemático. Coexisten en él resquicicos del romanticismo más radical, extremado hasta las últimas consecuencias como la frase-estandarte SEJA MARGINAL, SEJA HERÓI (Soy Marginal, Soy Héroe), que es el pináculo, la cima de este romanticismo descomedido.

Waly Salomâo  (Hélio Oiticica - Qual é o parangole? y otros escritos . Editorial Pato en la cara. Pág. 31



El otro no es una abstracción descarnada, con quien la unión se vuelve imperativa para construir una futura sociedad utópica, tal como sucede con el redencionismo marxista. El otro es un cuerpo carne y hueso que opera la transmutación del propio cuerpo de Hélio tornándolo sensible a lo sensible. Ir por el mundo en una pregnancia peripatética que cumple la formulación del devorado Merleau-Ponty de “borrar la línea divisoria entre el cuerpo y el espíritu”. Tan devorado fue Merleau-Ponty que la frase que cito entre comilla fue tomado de la conferencia titulada “El hombre y la adversisdad”, que habría de convertirse en humus significante de la capa PARANGOLÉ, DA ADVERSIDADE VIVEMOS [DE LA ADVERSISDAD VIVIMOS], que hace girar y dispara su haz de señales como envoltorio-emblema del cuerpo de un habitante del morro. […] Despertar al incorfomismo de una vida tejida de acasos miserables y fiesta que se pliega sobre sí y se abre al espacio que la rodea, se reasume y se expresa. Estandarte antialimentación. En dos PARANGOLÉS señeros están impresas las nociones-base: ESTOU POSSUÍDO  [ESTOY POSESO] e INCORPORO A REVOLTA [INCORPORO LA REVUELTA]

Waly Salomâo - ídem - pág. 33

José Oiticica Filho y Dona Ángela partieron tranquilamente a pasar una semana y media en Minas Gerais. Los tres hijos, Hñelio, César y Cláudio, estaban en período de vacaciones escolares pero por alguna razón quisieron quedarse en Río de Janeiro.
Hélio, el mayor de los tres, convoca a los otros dos y a la mucama y les propone cambiar el día por la noche. Es decir: de día dormir como si fuera de noche, y de noche realizar todas las actividades diurnas. Terminar de una vez por todas con esas convenciones bobas porque de noche, con la temperatura más amena, es mucho mejor hacer todo lo que uno le gusta. Pintar, martillar, serruchar, escuchar la radio a todo volumen, cantar y bailar. Cocinar, lavar la ropa, arreglar la casa. Los dos hermanos y la mucama aceptaron de entrada y con entusiasmo tomar el cielo por asalto. Todo iba a mil maravillas excepto por la incompatibilidad con el mundo externo. Quejas y más quejas. Cuando el panadero y el carnicero golpeaban a la puerta para hacer sus acostumbradas entregas matinales, eran reprendidos severamente. Los vecinos comenzaron a extrañarse por tanto alboroto molesto el buen y merecido descanso de los moradores de la tranquila calle Alfredo Chaves, Humaitá, cerca del Largo dos Leões, de casas todas iguales. Parecía que hubieran instalado una carpintería-atelier-bote-lavandería-restaurante, todo junto, un barullo infernal noche adentro. Un cartero fue a entregar una encomienda certificada por el Foto-Cine Clube Bandeirantes de São Paulo para el socio José Oiticia Filho a las 10: 30 de la mañana y sufrió un rechazo mayúsculo. “¡Fuera de aquí! ¿Dónde se ha visto entregar encomienda a estas horas?”. La modista-costurera estuvo resentida durante meses por el tratamiento recibido al haber querido entregar los vestidos nuevos de Doña Ángela con la luz del día. A la medianoche y cuarenta y cinco, la mucama interrumpía su idilio porque tenía que prepararles el “almuerzo a los chicos”. Duro poco el nuevo régimen Zero de Conduite y fue sofocado luego por el tedioso retorno del ancien régime de los padres, pero quedó en el recuerdo como novela ejemplar del gas subversivo de Hélio Oiticica. Voluntad ciclópea de modelar y remodelar el mundo.

Waly Salomâo pág. 45 – 46


De Hélio Oiticica a Lygya Clark: “(…) hoy soy marginal: no marginal que aspira a la pequeña burguesía o al conformismo, como la mayoría, sino marginal propiamente dicho: al margen de todo, lo que sorprendentemente me da libertad de acción- y para ello sólo necesito ser yo mismo, según mi principio de placer (…)”.

Wally Salamoa. pág. 51


“La vía del exceso conduce al palacio de la sabiduría” William Blake 


El mundo sin objetos de la tela de Malevich exige una valerosa actitud de reinicio radical. Los problemas propuestos promovían la superación de la tela enmarcada y apuntaban a la construcción en el espacio. “Broadway Boogie-Woogie” y “Victory Boogie-Woogie”, últimos trabajos de Mondrian, son correctamente comprendidos en tanto problematizaciones fecundas y quedan en medio del fuego cruzado de las penetrantes lecturas de Hegel, Cassirer, Langer y Merleau-Ponty. Este procedimiento equipó a Hélio con herramientas conceptuales muy poderosas. Nunca fue un naϊve. El círculo del arte del primer mundo es excesivamente sofisticado y habría desmantelado a un naϊve.

Wally Salamoa  Pág 81 

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Cuerpo Vaciado
(Merglho Do Corpo, Bólide-Caixa 22.)


Jean-Luc Godard, reflexionando críticamente sobre el espejo de los 100 años del cine, lanzó en 1995 un rayo de pensamientos paradójico: “El espejo debería reflexionar antes de reenviar la imagen”.
La persona se asoma a un trivial piletón eternit su imagen que aparece superpuesta a la frase inscripta con letras de goma cortadas y pegadas en el fondo del tanque –“Mergulho do Corpo” (Zambullida del Cuerpo)-; es decir que, entre la imagen que se inclina y su reenvío, ocurre una levísima operación de superación de la dicotomía cuerpo /espíritu, cuerpo/lenguaje; la imagen es reenviada con el reflejo/reflexión de la frase inesperada “Mergulho do Corpo” escrita en el fondo del tanque.
Provoca en Narciso susto de despegue que despega. Una inmersión en la que el cuerpo aparece más como fragmento de materia, eje de mecanismos en tanto carne animada. El antiquísimo refrán que dice que “la verdad habita en el fondo del pozo”, generalmente profundo y oscuro, queda completa y simplemente desmantelado en el trabajo piletón eternit, de esos que se compran en cualquier local de venta de materiales de construcción. Es decir que no tiene nada del aura del objeto artesanal único, pozo artesiano singular, fuente sagrada; es un Reddy-made pero un Reddy-made transcodificado, envenenado, como la Mona Lisa duchampiano con bigote y barba candado, porque en su fondo claro y raso lleva escrita la frase 2Mergulho do Corpo”. Lleno de agua como si fuese un espejo narcísico, el lago legendario donde Narciso se mesmeriza, se enamora de sí mismo. Ni siquiera donde Narciso se mesmeriza, se enamora de sí mismo. Ni siquiera pretende ser un buen espejo, en el sentido óptico de superficie reflectora constituida por una película metálica extendida sobre un vidrio o un cuerpo metálico lustroso; ni tampoco pretende se un buen espejo en el sentido pragmático de permitir que alguien se mire, se peine, se retoque el maquillaje, etc. Aun cuando pueda desempeñar estas funciones con toda tranquilidad. Es en verdad un espejo fluido, cambiante, precario, oblicuo y dispersivo porque la persona queda atrapada leyendo la frase superpuesta e integrada a su imagen como una cicatriz o un cascarón. “Alí del medio, espejo sin reflejo” es una expresión que se usa cuando alguien se interpone entre el sujeto y un espejo; el otro es visto como obstáculo, como creador de opacidad. Pero sobre la borda del pequeño estanque pueden asomarse simultáneamente cuatro o cinco personas, haciendo a aparecer de ese modo un cuerpo-espíritu-grupal interfundido. Como sí allí estuviera tatuado este pensamiento de Duchamp: “Dado que la frontera de un cuerpo no forma parte ni del cuerpo propiamente dicho ni de la atmósfera circundante”. MERGULHO DO CORPO es un espejo arquetípico, “primitivo”, como el espejo de cualquier superficie acuosa, el espejo de las aguas de un riacho donde está depositado, a manera de aluvión, enigma de la pregunta contemporánea: ¿Qué cuerpo es éste?
¿Qué cuerpo es éste? ¿Qué cuerpo es éste? Eco, la ninfa enamorada de Narciso, continúa indagando en la fantasmática escena actual. Pero es un estanque prefabricado, industrial, obra despojada. Desierto de ninfas y bosques y fantasmas. MERGULHO DO CORPO es sólo una zambullida y no aspira a captar ninguna shakespeareana esencia vítrea. Por eso es raso, quizás para “evitar la auto-ilusión de pensar que tenemos una naturaleza profunda”, como bien dice Richard Rorty en La filosofía y el espejo de la naturaleza.
¿Qué cuerpo es éste? Seguramente posterior a las concepciones médicas del cuerpo del siglo XIX y principios del XX. No es el conjunto de órganos descripto en las láminas de los anatomistas, ni la conjunción de órganos descripto en las láminas de los anatomistas, ni las conjunción de procesos que predican los fisiólogos, ni tampoco se restringe al objeto de análisis de los biólogos; es decir, no se reduce exclusivamente al cuerpo que la ciencia ve o del que la ciencia habla. Tampoco excluye ni exige, necesariamente, el cuerpo dietético, esa compulsiva caligrafía compaginada por gimnasios, joggins y spas.        
Seguramente MERGULHO DO CORPO elige y “refleja” otro recorte. El cuerpo capaz de fruición sensorial, el cuerpo des-reprimido, el cuerpo erótico, el cuerpo matriz de singularidades y fuente originaria, renovable, de placer. MRGULHO DO CORPO es un reflejo pensado (“reflexionado”, “especulado”) como unificación de las partes separadas cuerpo/espíritu, cuerpo/lenguaje. Quedé asombrado al ver el montaje en Europa, en Holanda, un país protestante donde el cuerpo fue más reprimido que en Brasil. Era inmensamente difícil que la gente mirara el agua de manera lúdica. Que abandonara a la zambullida del lenguaje corporal. Más bien una curiosidad apartada, una dificultada de participar, de penetrar en la experimentalidad. No tenían ganas de “comer con los ojos”.
En Holanda, país paradigmático de la tolerancia, incluso cuando el cuerpo aparece desnudo en primavera-verano, es de una inocencia desexualizada, exuda ascetismo de mundo interior. Visto bajo el parcial prisma picante-tropical. 

Waly Salomao. Pág.85 




miércoles, 15 de mayo de 2013

Alberto Greco


Tía Ursulina, la pintura y yo

Cinco años después de Jorge Julio, mi hermano mayor y cuatro años antes de Edgardo, nacía en Buenos Aires Alberto Tomás Greco (yo). Lo escribo así para darle un poco más de importancia y al mismo tiempo hacer el cuestionario menos aburrido.
Según comentario de algunos, soy hijo de Úrsula, mi adorada tía materna: pero no es cierto, porque en ese 14 de enero de 1931, mi tía Ursulina hace 2 años estaba en Tokio, junto con mi tío Matías, adonde habían ido en un principio para participar en un certamen de barriletes y luego se quedaron hasta el invierno del 33. De todas maneras puedo decir, porque tengo ganas y porque tengo ganas y porque me gusta la idea que soy hijo de mi tía Ursulina y no de Ana Victoria Disolina Ferraris como figura en el insoportable papel de la identificación. Al regresar tía Ursulina de Japón recuerdo que trajo infinidad de objetos fabulosos, pero que no me dejaron tocar por miedo a que los ensuciara; tampoco verlos, por miedo a que me entusiasmara con ellos. El regalo que venía con mi nombre tía Ursulina los trajo hasta el dormitorio (yo tenía entonces dos años o dos años y medio, o quizás ya tres). Estaba envuelto en un papel extraño entre color tostado y violeta. Por supuesto rompí inmediatamente el papel, ante la sonrisa de tía Ursulina, encontrando una jaula (creo que era de mimbre). El ave (imagino un faisán) estaba tan asustado como yo. “Ponéle un nombre y sean amigos”, dijo tía Ursulina.
Esa noche dormí con la jaula del faisán al lado de mi cama. Muerto de miedo. Francisco José –mi padre- entonces y hasta que se jubiló, trabajaba en el Banco de Italia. Yo no lo veía nunca, y los únicos regalos que me hacía eran unos lápices de tinta que robaba del banco y unas gomitas para paquetes que también las sacaba de allí.
Las horas de siesta que mis parientes utilizaban para morirse un poco, yo jugaba en el vestíbulo y en el patio grande con el faisán (no estoy seguir de que lo fuera) y con los lápices de tinta. Puedo decir, con un poco de remordimiento (un poco nada más), que no dejé una sola baldosa del patio sin garabatear. Cuando se les acababan las puntas a los lápices, yo mismo se las sacaba raspándolos contra la pared.
A todo esto, el faisán parecía divertirse conmigo. Luego que mi madre se despertaba a la siesta, tomaba mate en casa y yo chocolate con mucha leche para que no me diera  urticaria.
Los rayos del sol daban a los garabatos del patio un cierto brillo plateado pero casi no se notaban. En esa casa, por lo tanto, no me decían nada, pero en los días de lluvia, al mojar el agua los dibujos, las paredes, las persianas y todas las baldosas se teñían de violeta.
Al principio, el faisán no quería comer, como si tuviera pudor de hacerlo ante alguien, entonces yo me escondía en el dormitorio de mis padres y lo espiaba por las mirillas de las celosías. Pero luego fue tomándome confianza, andando detrás de mí por toda la casa (que era enorme), por los patios y por los dormitorios.
Un día, también a la hora de la siesta, él solo, sin mi autorización, decidió adelantarse y subir por la escalera del fondo que llevaba al altillo. Entonces yo fui un poco él mismo y lo seguí callado, en señal de complicidad, tratando como él había hecho conmigo, de que me sintiera acompañado en su curiosidad. Antes de llegar a la parte más alta de la escalera, que daba vuelta hacia una especie de balcón, me caí. Rodé. Sólo recuerdo el susto del faisán y el revolotear de sus alas, como intentando volar hacía mí, para salvarme. Por supuesto, pasé largos meses en cama. Perdí el habla y Jorge Julio sentía cierto placer en llamarme “el mudito” y traer a casa amigos para que me vieran. Creyeron que nunca más iba a hablar, pero no me despertaba la idea; al contrario, me gustaba.
Me hacían hacer extraños ejercicios, poniéndome botones bajo la lengua. No volví a ver al faisán; supe que tía Ursulina se lo había llevado a su casa de campo. Pero sin la jaula de mimbre, que quedó colgada en la cocina.
Más tarde, mi madre, con otras tías creyendo que yo no lo recordaba ni me importaba, comentó que el faisán había sido muerto a picotazos por dos gallos que habían logrado saltar el gallinero, allá, en el campo.
En esa época, ya no me interesaban los lápices de tinta que traía mi padre del Banco. Había descubierto algo mejor: los colores. Quizás, porque me recordaban al faisán.
Pintaba sobre cualquier papel pasando de los dedos mojados en saliva sobre esos redondeles de acuarela pegados sobre cartulina blanca con forma de paleta de pintor.
Pintaba todo el tiempo con los dedos.
Eran manchas muy raras. Jorge Julio insistía en que yo explicara el sentido de esas manchas de colores, qué querían decir, por qué las había hecho. En qué pensaba cunado las estaba haciendo. Quería a toda costa un explicación. Pero nunca supe que responderle, deseando continuar mudo toda mi vida para no tener que dar explicaciones nunca. Y también sordo, para no oírlas.

Alberto Greco
El niño Stanton - Revista de poesía y arte. Buenos Aires. Año 2008
Pág. 5 y 6 - Dossier Escrituras-  dedicado a Alberto Greco
Publicado originalmente como respuesta a un cuestionario del fotógrafo Saamer Makarius que preparaba un libro sobre pintores argentinos que nunca vio la luz. En 1961, Greco lo leyó durante una sesión de la SAAP (Sociedad Argentina de Artistas Argentinos)     





















Sobre Xul Solar

Sobre Xul Solar 

Visiones y revelaciones:

http://www.literalmagazine.com/assets/l4_solar.pdf?9d7bd4

Xul Solar


Hexagrama 9
4 -10 -25
21 ½ hs

Noche, Veo una gran selva de varios pisos sobre pisos inferiores maraña de árboles cada uno creciendo sobre otro que es igual. Más hondo hay maraña hasta lo denso oscuro, arriba todo oscuro verde brillante con flores fosforescentes y bichos. Estoy arriba, me deslizo volando, soy sobre cabeza rósea bola fosforescente en un grupo de otros iguales. Bajo mi hay casi bandadas de hojas banderas por doquier y como sombrillas como de papel estrujado. Choco al acabarse la selva alta vertical como muralla.
Y ahora es un mar claro amarillo discontinuo hecho de gigantes largos como cuadros y millas sin esqueletos flotando por doquier pero sin mezclarse. Destellan y viven y sienten, piensan casi como un hombre o por los hiatos arriba y hondo en todas direcciones o poses. Hay barcos y buques que navegan de a un o de muchos.
Allí el mar es una desolada alta pampa parda sobre noche astral desierta. Hay ráfagas entre quietas neblinas y brumas que migran que se cruzan al altos desniveles, lo único allí son pensamientos, recuerdos, espesas, auto sueños, todo sin nombre, sin mente núcleo y por ello viven como larvas. Nosotros allí sólo seguimos volando a distancia como patrulla que vuela y por el final de la pampa hay grandes estatuas blancas como de sal pendiendo casi vivas en fila colgante. Olvido mi compañía, me acerco a una gran mole que me atrae hacia ella, alta, como de 20 metros que es de gente dura conglomerada, enorme, unos gigantes que fueron enormes mundos, otros menores, ex comunes, de formas fluidas. Allí entro decidido y me siento y me relaciono con ellos. Casi como que cada uno fuera una vida mía pasada que paulatinamente se animan se separan más y yo también me agito después y mis sentidos no distinguen, me confundo y me desconcierto.

Después me encuentro allí totalmente sólo flotando sobre un abismo, sobre un cielo tan repleto de astros que casi no es de noche de tantos colores de luz distintas en destellos rutilantes y titilan quedando aturdido, encandilado como el movimiento de un inmóvil concierto de cielo y otras esferas lejanas.

Pero este abismo está vacío hasta que lo traspase por eso es que lo debo traspasar como a la muerte y al fin caigo, me sumerjo en el vacío negro, donde nada siento, ni veo, ni pienso, ni hay divos y pierdo mi ego. Pero luego se aclara todo alrededor y vuelvo a tener conciencia del mundo, el mundo me reconoce, no pude vencer ni cruzar el abismo, allí me desmayo, ahora estoy ahí y después soy sólo yo.

Xul Solar
Relatos de Mundos Superiores
Traducción del neocriollo



















Artículos 

Martin Heidegger 

El concepto de tiempo
http://www.philosophia.cl/biblioteca/Heidegger/Heidegger%20-%20El%20concepto%20de%20tiempo.pdf

El origen de la obra de arte 
http://www.farq.edu.uy/estructura/servicios_docentes/departamentos_de_ensenanza/dethycs/arqyteo/texto/Heidegger.pdf

La cosa
http://www.bolivare.unam.mx/cursos/TextosCurso10-1/HEIDEGGER-%20LA%20COSA.pdf

¿Qúe es Metafísica? 
http://www.philosophia.cl/biblioteca/Heidegger/metafisicahe.pdf


Construir, habitar, pensar 


Ludwig Wittgenstein

Tractatus logico philosophicus 


Friedrich Nietzsche

Sobre verdad y mentira en sentido extramoral

jueves, 9 de mayo de 2013

Ricardo Carreira


Carreira, enter

Ricardo Carreira, figura de culto del arte argentino de los sesenta, tiene gran impronta sobre varias generaciones de artistas y poetas y poquísimas entradas en google. Una introducción y algunos inéditos.



Ricardo Carreira, figura de culto del arte argentino de los sesenta, tiene gran impronta sobre varias generaciones de artistas y poetas y poquísimas entradas en google. Una introducción y algunos inéditos.
Ricardo Carreira nació en Diciembre de 1942, en Buenos Aires y murió en esa misma ciudad en 1993. Su obra visual, perfomatica y literaria forma parte de una compleja constelación que se conforma iniciada la década del 60, cuando comenzó a exhibir sus ideas: acción- arte, política-lenguaje. Conceptos que marcan el desarrollo de su obra y que, inscriptos en su trabajo poético, trascienden su época y se convierten en un importante referente de la vanguardia argentina.
Elegí un poema inédito de Carreira para hablar de las marcas de un artista y de un habla que no ha sido atrapado por la superficie caligráfica y que inagotablemente se actualiza en el margen de sus acciones, alejando cada vez más los límites desplazados de la costumbre y la conformidad. Su pensamiento se nos presenta como una continuidad, anunciada ya por Macedonio Fernández cuando advierte que ha seguido leyendo después de concluida la lectura: "se me aviso muy tarde que lo que leía era después de terminado". El límite al final es sólo un espejismo, porque la verdadera acción diluye sus encantos. En ambos, Carreira y Macedonio, elegir continuar, en lugar de concluir, es priorizar una forma de ser antes que una forma de conocer. Exceder la propia letra es un juego contra la presencia intangible del habla: hablar como lo hizo Carreira es, entonces, una variedad de la acción y un obrar contundente.
Entre su obra y su obrar existe un desfasaje, una desviación sin coincidencia, porque el obrar es una maquinaria invisible que pertenece al exceso. Aunque la única vía posible de ingresar en un obrar particular es justamente a través de la obra, en esa decisiva afirmación de lo que hay. Lejos de cualquier definición categórica, se produce un entramado dialógico donde simultáneamente la obra construye identidades y el obrar las destruye. El habla de Carreira quizás sea esa bisagra entre el hacer y el deshacer para poder, al fin, decir. Su obra es la configuración de acciones y reacciones, una red lábil con respecto a un núcleo de emanación. El centro se ha expandido, las sustancias son pequeños átomos que se expanden y se cruzan con otras sustancias expandidas, en el aire o en la materia. Un corpus de ideas permeables que me interpelan si me conecto. Este conjunto de mónadas dispersas, que divagan en el espectro de sentido entre la obra y el obrar, operan como un habla que trabaja actualizando la realidad que nos depara un artista. Las páginas de Carreira son claramente un lugar, quizás algo mucho más concreto que eso, una pared. Así, como atravesó el espacio con una soga en su instalación Soga y texto, en el poema subraya con frágiles líneas los núcleos sustantivos de sus versos, para estimular la atención por las cosas:
No veo lo que hay del otro lado de la pared.
lado, pared
Para rodear a Carreira hay que inventar un artificio, cada vez que rodeamos un obrar el ejercicio es como un juego, por que el obrar no existe en ninguna parte. Wittgenstein en lasInvestigaciones Filosóficas dice que, con el lenguaje hacemos cosas muy heterogéneas, la diversidad de juegos de lenguajes hace que podamos determinar reglas diferentes para cada uno de ellos. El juego de Carreira es el juego de la conmoción y sus reglas tan intangibles que se escapan a esas letras que subrayan sus objetos, el artificio entonces es una pregunta frente a la conmoción del mundo.
Sus poemas son como excavaciones arqueológicas que sacan a la luz el fondo opacado de las palabras, uno de los aspectos más interesantes de la relación con el lenguaje, es modificar el poder hipnotizador de las palabras que aparece cuando se convierten en un decorado tieso, en una presencia anquilosada, cuando se naturalizan. Carreira dice que "hay un gran espejo cultural, alienado, llamémoslo mentira cultural organizada, violencia armada dirigida a mayorías, y minorías desarmadas y obedientes" (ver "Alienación", más abajo), probablemente esas sutiles líneas trazadas sobre el filo del lenguaje sean para él ese otro lado del espejo que no todos están dispuestos a traspasar:
Hay menos café en la taza porque está caliente y se evaporó.
café, taza.
hay, evaporó.
Su insistente afirmación con respecto a un hay, un hay más allá de los límites del canibalismo de la subjetividad, que todo lo deglute para proyectar aquí y allá las sombras de un narcisismo infinitamente demandante, se convierten en Carreira en la contemplación de lo que existe, no en el abandono de la interioridad sino en la meditación restauradora de un sujeto en el mundo. Lo cual claramente implica la crítica y el descontento, también la locura, pero nunca la típica neurosis de los que creen que la esfera del lenguaje y la esfera de la vida son dos líneas paralelas que nunca se tocan. Ricardo Carreira subrayó las cosas del mundo e intervino en él como un artesano del lenguaje. Fue mucho más lejos que cualquier rótulo, no en vano Ricardo Piglia, en su introducción al libro Poemas publicado por Atuel, sintoniza a Carreira en un universo paradisíaco junto a Jorge Bonino, Macedonio Fernández, Alberto Greco y Xul Solar. "Es un linaje de inventores obstinados, soñadores de mundos imposibles, filósofos secretos y conspiradores que se mantuvieron alejados del dinero y del lenguaje común e inventaron su propia economía y sus medios de expresión", dice Piglia. La particularidad y la genialidad de Carreira es introducir el lenguaje en la obra, no como una justificación o un argumento, no del lado del hábito, ni a favor del simulacro de la cultura, sino como un desencadenante explosivo para dar paso a la realidad, situando sus poemas en una frontera que se convierte, a su vez, en un horizonte de posibilidades. Justamente esa insistencia por un mundo y ese arrastrar las palabras a los límites de la vida es lo que hace de Carreira un constructor de realidad, y a su obrar en una afirmación política y poética de un inagotable sistema de referencias donde sus palabras trabajan:
Hay trescientos libros cerrados En mi biblioteca.
libros, biblioteca.
300 palabras por página palabras, páginas.
Voy leyendo palabra por palabra.
palabra.
Sé que estas ahí leyendo.
Alienación Con los castigos corporales, se rompe la relación cosa-cosa, persona-persona, persona-cosa. No es lo mismo enseñar que ordenar… la orden baja información con respecto a una estructura de baja información nos une con las manos y los pies las zonas con más contacto con el dolor. Hay un gran espejo cultural, alienado, llamémoslo mentira cultural organizada, violencia armada dirigida a mayorías, y minorías desarmadas y obedientes. En la relación cosa-cosa, persona-persona, persona-cosa, jamás se vio a algunos de los llamados “alienados” por una sociedad super alienada confundir que comiera con un tenedor al revés, tratara de tomar agua con el vaso invertido o tratar de abrir una puerta por los goznes. El lenguaje sirve muchas veces para perderse que para encontrarse. Es difícil que existan enfermedades que justifiquen la trepanación pues la presión del hueso externo cerebral impediría la formación de todo quiste, además de la naturaleza de la materia cerebral. Con respecto a la alquimia del conocido “alopidol” y sus semejantes que produce parkinson y suicidios , o recortamientos de partes de cuerpo humano como el conocido Van Gogh, en estado no intoxicado ningún ser humano se secciona parte del cuerpo. Fue seguramente inventado por algún alumno de las primeras “UNIVERSIDADES” llamados “corsos” o cursos en portugal producto de una “alquimia de baja información que se sigue repitiendo por problemas de escolasticismo o fetichismo de la cultura (los “libros nos educan en la permanencia pues no cambian solos escolastisismo, sacralidad de lo escrito) o por intereses industriales ya encadenados en el sistema educativo difíciles de desarmar *(Gracias “CULTURA” faraónica pre-napoleónica) Ricardo Carreira


lunes, 6 de mayo de 2013

Rrose Sélavy


Rrose Sélavy


Rsose Sélavy encuentra que un incesticida debe acostarse
con la madre antes de matarla; las chinches son de rigor.

Pregunta de higiene íntima: 
¿es necesario poner la medula de la espada en el pelo de la nada?

¿entre nuestros artículos de quincallería perezosa recomendamos un grifo por el que el agua deja de correr cuando no se escucha más.

La moda práctica, creación de Rrose Sélavy:
Vestido oblongo, dibujado exclusivamente para damas afectadas de hipo.

Cinema anémico.

Aguzar el oído (forma de tortura).

Tomar un centímetro cúbico de huno de tabaco y pintar sus superficies exteriores e interiores de un color hidrófugo.

                                            
                                                                                                                  Rrose Sélavy

Antología de la Poesía Surrealista. Aldo Pellegrini.
Editorial Argonauta, Buenos Aires. 2006


El enamorado


Leonora Carrington

Escritora bilingüe y pintora surrealista. Nació en 1971 en Lancashire (Inglaterra). Hija del presidente de la Imperial Chemical (trust inglés de productos químicos). En 1936 conoció el surrealismo por exposición internacional que se realizaba ese año en Londres. En 1938 estudió pintura con Amadée Ozenfant que había abierto una escuela en la capital inglesa. Se vinculó con Max Ernst, con quien vivió en Francia y de sistema nervioso profundamente afectado fue internada en un sanatorio de enfermedades mentales, experiencia que relata en el extraordinario documento En bas. Una vez mejorada pasa a 1942 a México, país en el que ha residido hasta la fecha. Colaboró en las revistas “Cahiers d’ Art”, “View”, “VVV”, “Bizarre”, “Les Quatre Vents”, “Circle”, etc. En inglés se ha publicado, en la revista “Circle”, admirables piezas de teatro fantástico: The Flannel Night Shirt y Penolope.

Bibliografía: La dama ovale (GLM, París, 1939). En bas (Fontaine, París, 1945). Le cornet acoustique (Flammarion, París)

El Enamorado

Paseando al anochecer por una callejuela, hurté un melón. El frutero, que estaba escondido detrás de sus frutas, me atrapó por el brazo: “Señorita, me dijo, hace cuarenta años que espero una ocasión como ésta. Cuarenta años que me la paso escondido detrás de esta pila de naranjas con la esperanza de que alguien me arrebate una fruta. Y le digo por qué: necesito hablar, necesito contar mi historia. Si usted no me escuche, la entregaré a la policía”.
“Le escucho”, dije yo.
Me tomó del brazo y me llevó al interior de su tienda entre frutas y legumbres. Pasamos por una puerta, al fondo, y llegamos a un cuarto. Había allí un lecho en el que yacía una mujer inmóvil y probablemente muerta. Me pareció que debía estar allí desde hacía mucho tiempo pues el lecho estaba todo cubierto de hierbas crecidas. “Lo riego todos los días”, dijo el frutero con aire pensativo.
“En cuarenta años nunca he llagado a saber si estaba muerta o no. Nunca se ha movido, ni hablado ni comido durante ese lapso; pero lo curioso es que sigue estando caliente. Si usted no me cree, mire”. Y entonces levantó un ángulo de la cobija lo que me permitió ver muchos huevos y algunos polluelos recién nacidos. “Usted ve, es el modo que utilizo para incubar huevos (también vendo huevos frescos)”.
Nos sentamos a cada lado del lecho y el frutero comenzó a hablar: “La quiero tanto, créame. La he querido siempre. Era tan dulce. Tenía unos piececitos ágiles y blancos. ¿Quiere usted verlos?” “No”, dije yo.
“En fin”, continuó diciendo con un profundo suspiro, “era tan hermosa. Yo tenía cabellos rubios, ella hermoso cabellos negros (ahora, los dos tenemos cabellos blancos). Su padre era un hombre extraordinario. Tenía una gran casa en el campo. Su dedicaba a coleccionar costillas de cordero. Por ese motivo llegamos a conocernos. Yo tengo una especialidad: sé desecar la carne con la mirada. El señor Pushfoot (ése era su nombre) oyó hablar de mí. Me invito a su casa a desecar sus costillas a fin de que no pudrieran. Agnes era su hija. Fue un amor a su primera vista. Partimos juntos en barco por el Sena. T o remaba. Agnes me  hablaba así: “Te quiero tanto que vivo sólo para ti”. Y yo le decía lo mismo. Creo que es mi amor lo que la mantiene cálida; quizás estás muerta, pero el calor persiste”. – “El año próximo”, prosiguió con la mirada perdida, “sembraré algunos tomates; no me asombraría que se desarrollaran bien allí adentro.” –“Caía la noche y no se me ocurría dónde pasar nuestra primera noche de bodas; Agnes se había vuelto pálida, muy pálida por la fatiga. Finalmente, apenas salimos de París, vi una cantina que daba sobre la orilla. Aseguré el barco y penetramos por la galería negra y siniestra. Había allí dos lobos y un zorro que se paseaban a nuestro alrededor. No había nadie más.”
“Llamé, llamé a la puerta para encerraba un terrible silencio. “Agnes está muy fatigada, Agnes esta muy fatigada”, gritaba yo lo más fuerte que podía. Finalmente una vieja cabeza se asomo a la ventana y dijo: “No sé nada. Aquí el patrón es el zorro. Déjeme dormir: usted me fastidia”. Agnes se puso a llorar. No quedaba otro remedio: tenía que dirigirme al zorro. “¿tiene usted camas?” le pregunté varias veces. No respondió nada: no sabía hablar. Y de nuevo la cabeza, más vieja que antes, que desciende suavemente desde la ventana, atada a un cordoncito: “Diríjase a los lobos; yo no soy el patrón aquí. Déjeme dormir, por favor”. Acabé por comprender que esa cabeza estaba loca y que no tenía sentido continuar. Agnes seguía llorando. Di vueltas alrededor de la casa y al fin pude abrir una ventana por la que entramos. Nos encontramos entonces en una cocina alta; sobre un gran horno enrojecido por el fuego había unas legumbres que se cocían solas y saltaban por sí mismas en el agua hirviendo; ese juego las divertía mucho. Comimos bien y después nos acostamos sobre el piso. Yo tenía a Agnes en mis brazos. No pudimos dormir ni un minuto. Esa terrible cocina contenía toda clase de cosas. Una enorme cantidad de ratas se habían asomado al borde exterior de sus agujeros y cantaban con vocecitas aflautadas y desamables. Había olores inmundos que se inflaban y desinflaban una tras otro, y corrientes de aire. Creo que fueron las corrientes de aire las que acabaron con mi pobre Agnes. Ya nunca más se recobró. Desde ese día habló cada vez menos”.
Y el frutero estaba tan cegado de lágrimas que no tuve dificultad de escaparme con mi melón.
               
                                                                                                                      La dame ovale  


martes, 30 de abril de 2013


El proceso creativo

Marcel Duchamp

Consideremos primero dos factores importantes, los dos polos de toda creación de índole artística; por un lado el artista, por otro el espectador que, con el tiempo, llega a ser la posteridad.
Según toda apariencia, el artista actúa a la manera de un médium que, desde el laberinto, al otro lado del tiempo y del espacio, busca su camino hacia un claro.
Por consiguiente, si concedemos los atributos de un médium al artista, habrá que negarle, entonces, la facultad de ser plenamente consciente, a nivel estético, de lo que hace o de porqué lo hace: todas sus decisiones en la realización artística de la obra se mantienen en los dominios de la intuición y no pueden traducirse mediante un self-análisis, hablado o escrito o incluso pensado.  
T. S Eliot, en su ensayo Tradition and Individual Talent escribe: “el artista será aún más perfecto cuanto más completamente separados estén en el hombre que sufre y la mente que crea; entonces, la mente digerirá y transmutará más perfectamente las pasiones que son su elemento.”
Hay millones de artista que crean, sólo unos miles se ven discutidos o aceptados por el espectador y menos aún acaban consagrados por la posteridad.
En último análisis, el artista puede gritar a todos los vientos que él es genial, pero tendrá que esperara el veredicto del espectador para que sus declaraciones adquieran un valor social y para que finalmente la posteridad le cite en los manuales de historia del arte.
Sé que esta visión no encontrará la aprobación de muchos artistas que rechazan este papel de médium e insisten en la validez de su plena conciencia durante el acto de creación – y, sin embrago, la historia del arte, en diversas ocasiones, ha basado las virtudes de una obra en consideraciones completamente independientes de las explicaciones racionales del artista.-.
Si el artista, en tanto que ser humano lleno de las mejores intenciones hacía sí mismo y hacia el mundo entero, no desempeña ningún papel a la hora de juzgar una obra, ¡Cómo podemos describir el fenómeno que hace que el espectador reaccione ante la obra de arte? En otros términos, ¿cómo se produce esta reacción?
Este fenómeno puede compararse a una “transferencia” del artista al espectador bajo la forma de una ósmosis que tiene lugar a través de la materia inerte: color, plano, mármol, etcétera.
Pero antes de ir más lejos, querría poner en claro nuestra interpretación de la palabra “Arte” sin, por supuesto, pretender definirla.
Quiero decir, simplemente, que el arte puede ser bueno, malo o indiferente, pero que, sea cual sea el epíteto empleado, tenemos que llamarle arte: un arte malo es, aun así, arte de igual manera que una mala emoción sigue siendo una emoción.
Por tanto, cuando más adelante hablo de “coeficiente artístico”, se da por supuesto que no sólo empleo ese término en relación con el gran arte, sino que además procuro describir el mecanismo subjetivo que produce una obra de arte en su estado bruto, mala, buena o indiferente.
Durante el acto de creación, el artista va de la intención a la realización, pasando por una cadena de reacciones totalmente subjetivas. La lucha hacia la realización es una serie de esfuerzos, de dolores, de satisfacciones, de rechazos, de decisiones que no pueden ni deben ser plenamente conscientes, al menos a nivel estético.
El resultado de esta lucha es una diferencia entre la intención y su realización, diferencia de a que el artista no es nada consciente.
El resultado de esta lucha es una diferencia entre la intención y su realización, diferencia de la que el artista no es nada consciente.
De hecho, falta un eslabón en la cadena de las reacciones que acompañan al acto creador; este corte que representa la imposibilidad para el artista de expresar completamente su intención, esta diferencia entre lo que había proyectado realizar y lo que ha realizado, es el “coeficiente artístico” personal contenido en la obra.
En otros términos, el “coeficiente artístico” personal es como una reacción aritmética entre “lo que está inexpresado pero estaba proyectado” y “lo que está expresado intencionalmente”.
En otros términos, el “coeficiente artístico” personal es como una relación aritmética entre “lo que está inexpresado pero estaba proyectado” y “lo que está expresado intencionalmente”.
Para evitar cualquier malentendido debemos repetir que este “coeficiente artístico” es una expresión personal “de arte en estado bruto” que ha de acabar “refinado” por el espectador, igual que la maleza y el azúcar puro. El índice de este coeficiente no tiene ninguna influencia sobre el veredicto del espectador.
El proceso creativo adquiere un aspecto muy distinto cuando el espectador se halla en presencia del fenómeno de la transmutación; con el cambio de la materia inerte en obra de arte, tiene lugar una verdadera transubstanciación y el papel importante del espectador consiste en determinar el peso de la obra sobre la báscula estética.
En resumen, el artista no es el único que consuma el acto creador pues el espectador establece el contacto de la obra con el mundo exterior descifrando e interpretando sus profundas calificaciones para añadir entonces su propia contribución al proceso creativo. Esta contribución resulta aún evidente cuando la posteridad pronuncia su veredicto definitivo y rehabilita a artistas.

Nombres – Revista de Filosofía 
Año VI Nº 7- Córdoba - Abril de 1996



El mundo percibido y el mundo de la ciencia
Maurice Merleau-Ponty

El mundo de la percepción, es decir, aquel que nos revelan nuestros sentidos y la vida que hacemos, a primera vista parece el que mejor conocemos, ya que no se necesitan instrumentos ni cálculos para acceder a él, y, en apariencia, nos basta con abrir los ojos y dejarnos vivir para penetrarlo. Sin embargo, esto no es más que una falsa apariencia. En estas conversaciones me gustaría mostrar que una gran medida es ignorado por nosotros, mientras permanecemos en la actitud práctica o utilitaria; que hizo falta mucho tiempo, esfuerzos y cultura para ponerlo al desnudo, y que uno de los méritos el arte y el pensamiento modernos (con esto entiendo el arte y el pensamiento desde hace cincuenta o setenta años) es hacernos redescubrir este mundo donde vivimos pero que siempre estamos tentados de olvidar.
Esto es particularmente cierto en Francia. Uno de los rasgos, no sólo de las filosofías francesas, sino también de lo que un poco vagamente se llama espíritu francés, es reconocer a la ciencia y los conocimientos científicos un valor tal que toda nuestra experiencia vivida del mundo resulta de un solo golpe desvalorizada. Si quiero saber qué cosa es la luz, ¿no debo dirigirme al físico? ¿No es él quien me dirá si la luz, como se lo pensó durante un tiempo, es un bombardeo de proyectiles incandescentes o, como también se lo creyó, una vibración del éter o, por último, como lo admite una teoría más reciente, un fenómeno ¿De qué serviría consultar aquí nuestros sentidos, demorarnos en lo que nuestra percepción nos enseña de los colores, los reflejos y las cosas que lo soportan, ya que, manifiestamente, éstas no son sino apariencias, y tan sólo el saber metódico del sabio, sus mediadas, sus experiencias pueden hacernos salir de las ilusiones donde viven nuestros sentidos y hacernos acceder a la verdadera naturaleza de las cosas? ¿No consistió, el progreso del saber, en olvidar lo que nos dicen los sentidos ingenuamente consultados y que no tiene lugar en un cuadro verdadero del mundo, sino como una particularidad de nuestra organización humana, de la que la ciencia fisiológica dará cuenta un día, como ya explica las ilusiones del miope o del présbite? El mundo verdadero no son esas luces, esos colores, ese espectáculo de carne que me dan mis ojos; son las ondas y los corpúsculos de los que me habla la ciencia y que encuentra tras esas fantasías sensibles.
Descartes llegó a decir que únicamente a través del examen de las cosas sensibles, y sin recurrir a los resultados de las investigaciones eruditas, yo puedo descubrir la impostura de mis sentidos y aprender a no confiar sino en la inteligencia. Digo que veo un trozo de cera. Pero ¿qué es exactamente esta cera? Con seguridad, no es ni el color blancuzco, ni el olor floral que acaso todavía conservó, ni esa blancura que siente mi dedo, ni ese ruido opaco que hace la cera cuando la dejo caer. Nada de todo eso es constitutivo de la cera, porque puede perder todas esas cualidades sin dejar de existir, por ejemplo si la hago fundir se transforma en un líquido incoloro, sin un olor apreciable y que ya no resiste a la presión de mi dedo. Sin embargo, digo que la misma cera sigue estando ahí,  Entonces, ¿cómo hay que entenderlo? Lo que permanece, a pesar del cambio de estado, no es más que un fragmento de materia sin cualidades, y en su punto límite cierto poder de ocupar el espacio, de recibir diferentes formas, sin que el espacio ocupado ni la forma recibida sean en modo determinados. Ése es el núcleo real y permanente de la cera. Sin embargo, es manifiesto que esa realidad de la cera no se revela solamente a los sentidos, porque ellos siempre me ofrecen objetos de un tamaño y una forma determinados. En consecuencia, la verdadera cera no se ve con los ojos. Sólo es posible concebirla con la inteligencia. Cuando yo creo ver la cera con mis ojos, lo único que hago es pensar, a través de las cualidades que caen por su propio peso, en la cera desnuda y sin cualidades que su fuente común. Para Descartes, por lo tanto – y durante mucho tiempo esta idea fue omnipotente en la tradición filosófica en Francia-, la percepción no es más que un comienzo de ciencia todavía confusa. La relación de la percepción con la ciencia es la de la apariencia con la realidad. Nuestra dignidad es remitirnos a la inteligencia, que es la única que nos descubrirá la verdad del mundo.
Hace un rato, cuando dije que el pensamiento y el arte moderno rehabilitan la percepción y el mundo percibido, naturalmente no quise decir que negaban el valor de la ciencia, ya sea como instrumento del desarrollo técnico o como escuela de exactitud y veracidad. La ciencia fue y sigue siendo el campo donde debe aprenderse lo que es una verificación, lo que es una investigación escrupulosa, lo que es la crítica de uno mismo y de sus propios prejuicios. Bueno era que esperara todo de ella en un tiempo donde aún no existía. Peor la cuestión que el pensamiento moderno plantea a su respecto no esta destinada a impugnarle la existencia o a cerrarle ningún campo. Se trata de saber si la ciencia ofrece u ofrecerá una representación del mundo que sea completa, que se baste, que de algún modo se cierre sobre sí misma de tal manera que tengamos ya que plantearnos ninguna cuestión válida más allá. No se trata de negar o limitar la ciencia, se trata de saber si ella tiene el derecho de negar o excluir como ilusorias todas las búsquedas que no proceden, como ella, por medidas, comparaciones y que no concluyen con leyes tales como las de la física clásica, encadenado tales consecuencias a tales condiciones. No sólo esta cuestión no señala ninguna hostilidad al respecto de la ciencia, sino que incluso es la propia ciencia la que, en sus desarrollos más recientes, nos obliga a plantearla y nos invita a responderla negativamente.
Porque, desde fines del siglo XIX, los sabios se acostumbraron a considerara sus leyes y teorías no ya como la imagen exacta de lo que ocurre en las Naturaleza, sino como esquemas siempre más simples que el acontecimiento natural, destinados a ser corregidos por una investigación más precisa, en una palabra, como conocimientos aproximados. Los hechos que nos propone la experiencia están sometidos por la ciencia a un análisis que no podemos esperar que alguna vez se concluya, puesto que no hay límites a la observación y por que siempre es posible imaginarla más completa o exacta de lo que es un momento determinado.
Lo concreto, lo sensible asignan a la ciencia la tarea de una elucidación interminable, y de esto resulta que no es posible considerarlo, a la manera clásica, como una simple apariencia destinada a que la inteligencia científica la supere. El hecho percibido y, de una manera general los acontecimientos de la historia del mundo no puede ser deducidos de cierta cantidad de leyes que compondrían la cara permanente del universo; a la inversa, es la ley precisamente una expresión aproximada del acontecimiento físico y deja de subsistir su opacidad. El sabio de hoy no tiene ya, como del período clásico, la ilusión de acceder al corazón de las cosas, al objeto miso. En este punto, la física de la relatividad confirma que la objetividad absoluta y última es un sueño, mostrándonos cada observación estrictamente ligada a la posición del observador, inseparable de su situación, y rechazando la idea de un observador absoluto. En la ciencia, no podemos jactarnos de llegar mediante el ejercicio de una inteligencia pura y no situada a un objeto puro de toda huella humana y tal como Dios lo vería. Lo cual nada quita a la necesidad de la investigación científica y sólo combate el dogmatismo de una ciencia que se consideraría el saber absoluto y total. Simplemente, esto hace justicia a todos los elementos de la experiencia humana, y en particular a nuestra percepción sensible.
Mientras que la ciencia y la filosofía de las ciencias abrían así la puerta a una exploración del mundo percibido, la pintura, la poesía y la filosofía entraban resueltamente en el dominio que les era así reconocido y nos daban de las cosas, del espacio, de los animales y hasta del hombre visto desde afuera, tal y como aparece en el campo de nuestra percepción, una visión muy nueva y muy característica de nuestro tiempo. En nuestras próximas conversaciones nos gustaría describir algunas de las adquisiciones de esta búsqueda.

El Mundo de la Percepción – Siete Conferencias
Fondo de Cultura Económica  - México – 2006


















Con el ojo también se juega
Por Hugo Petruschansky

A partir del simple molinillo de café de 1911, se sucederá una gran cantidad de obras con imágenes de máquinas, gráficos con utópicos instrumentos de movimiento y dispositivos mecánicos que irán conformando un corpus de obra, del mismo modo que Rueda de bicicleta, de 1913, inicia la curiosa atracción por la imagen del círculo que gira sobre su propio eje.
Las notas recopiladas À l’infinit (caja blanca), revelan un temprano interés por la geometría y las matemáticas (había leído Henri Poincaré, Pascal Jouffret y G. B. F. Reimann), y por los estudios renacentistas de perspectiva que tiene ocasión de estudiar a fondo mientras trabaja en la biblioteca en París. De esa época también datan sus investigaciones en torno de la visión, y de la tercera y cuarta dimensión, aunque ese interés no le impide tomarse la ciencia en broma: “debemos aceptar las llamadas leyes de la ciencia porque nos hacen la vida más cómoda, pero eso no presupone nada por lo que se refiere a su validez. Puede que todo esto no sea más que una ilusión. (…) la palabra “ley2 va en contra de mis principios. (…) y como no entiendo por qué hay que reverenciar tanto a la ciencia, tuve que buscar otra especie de seudoexplicación”. Esa intención de desacralizar aparece claramente en el gesto liberador de 3 stoppages étalon (1913-19149 que dan “una nueva figura de la longitud”. De esta manera, Duchamp cuestiona la unidad de longitud establecida –el metro patrón de platino-, declarando que los “3 stoppages éstalon son el metro disminuido”. Mientas establece que el azar es “su” ley, crea  “una duda patafísica sobre el concepto según el cual la recta es el camino más corto entre dos puntos”. En el Gran Vidrio, en cambio Duchamp trabaja con diferentes sistemas de perspectiva, alternando el concepto tradicional de representación espacial.
La tracción de Duchamp por el movimiento lo lleva a incursionar en la realización cinematográfica. Con una cámara de cine portátil comprada por Katherine Dreier, realiza su primer experiencia acompañado por Man Ray, quien consigue una segunda cámara para rodar simultáneamente y así obtener una película en tres dimensiones. El argumento era la baronesa Von Freytag Loringhoven afeitándose el vello púbico. La experiencia estuvo a punto de fracasar debido a inconvenientes en el revelado, del que sólo se salvaron dos pequeños fragmentos de película que al proyectarse daban el efecto estereoscópico esperado. Estas experiencias estereoscópicas surgen de su interés por el pasaje de la visión plana, dad por un solo punto de vista, a la visión binocular y la consecuente sensación de relieve, de espacio, que además se relaciona con la cuestión de la proyección espacial. En esta búsqueda del relieve, que se efectúa sin abandonar la superficie, Duchamp produce una suerte de objetos fractales. Años antes, durante su estadía en Buenos Aires, Había incursionado en los efectos estereoscópicos con su obra Stéréocopie à la main (Estereoscopia a la mano). Su primer experimento óptico consiste en dos fotos que reproducen un paisaje marino sobre las que dibuja formas geométricas, de modo tal que la imagen vista a través del estereoscopio da por resultado la ilusión de una pirámide flotante sobre el agua. Su estudio sobre vidrio de 1918 Para mirar… incluye asimismo figuras que aluden a su preocupación por los fenómenos ópticos, como la ya mencionada lupa pegada a la superficie o la pirámide, que ocupa la parte superior, o la intervención de un juego de líneas de colores que provocan la sensación óptica de un objeto tridimensional.
Con la colaboración  de Man Ray – quien registra fotográficamente la experiencia -, en 1920 Duchamp construye su primera máquina óptica: Rotative Glass Plaques (Precision Optics), una pequeña construcción que constaba de cinco placas rectangulares de vidrio de diferentes medidas pintadas con una serie de líneas negras curvas regulares en sus extremos, conectadas por un eje central entre sí y a un motor que las hacía girar. Esto permitiría al espectador, ubicado a una distancia de un metro, ver las líneas pintadas en los discos como una serie de círculos concéntricos.
Hacia fines de 1925, en París nuevamente y junto a Man Ray, realiza Anémic Cinema, una animación de nueve calambures de Rrose Sélavy. “En vez de fabricar una máquina que gira como lo había hecho en Nueva York, me dije, por qué no hacer un film. Eso sería más fácil. La cosa no me interesó por hacer cine como tal, se trataba de un modo más práctico para llegar a resultados ópticos”. El film de siete minutos, estrenado en una sala privada de París y rodado en el estudio de Man Ray con la operación técnica de Marc Allégret, fue netamente óptico y experimental. Las frases, escritas en letras blancas, estaban dispuestas sobre discos negros de cartón de 30 cm de diámetro, formando una espiral que, al girar lentamente, se alternaba con imágenes de sus diez dibujos abstractos, provocando una cadenciosa sensación de avance y retroceso. Duchamp diría: “Cuando la gente dice que hice películas, yo respondo que no, que era un método conveniente de logra lo que quería. Por otro lado, las películas eran divertidas. El trabajo se hacía milímetro a milímetro (…); filmamos imagen. Nos llevó dos semanas (…)”.
En 1925, a instancias de Jaques Doucet, quien hizo cargo de los costos, y ayudado por un ingeniero, Duchamp realiza la máquina óptica: Rotative demi-sphere (Optique de précision) (Semiesfera rotativa [Óptica de precisión]). Una semiesfera de madera blanca con círculos concéntricos negros pintados, y montada sobre un disco de terciopelo negro que, al girar por la acción de un pequeño motor, generaba la sensación de que los círculos avanzaban y retrocedían, creando una hipnótica ilusión de espacio y profundidad. Grabado en el borde del disco puede leerse. “Rrose Sélavy et moi esquivons les ecchymoses des esquimax aux mots esquís”.
Durante 1935 produce su Rotoreliefs (Rotorrelieves) en una edición de 500 ejemplares que presenta por primera vez en el Salón Anual de Inventores de París, sn el éxito comercial que esperaba. Estos discos, con dibujos de círculos descentrados y elipses, son cartones impresos en ambos lados pensados para ser colocados en cualquier tocadiscos e inspirados en las imágenes espiraladas de su Anémic Cinéma. Giraban sobre un eje de modo tal que el observador pudiera apreciar los efectos de la ilusión del volumen y profundidad producidos por las formas en movimiento. Los Rotorrelieves aparecen en la secuencia que corresponde a Duchamp del film de Hans Richter Dreams That Money Can Buy y en el film de Jean Cocteau, The Blood of a Poet, de 1930. En una carta Katherine Dreier –a quien trataba de involucrar en el proyecto para promocionar en Nueva York-, Duchamp le comenta que unos científicos parisinos opinaban que ese juguete óptico podría ser utilizado en ciertos tipos de terapia.
Con renovado interés por los juegos ópticos, unos meses más tarde diseña para la tapa de los dos primeros números de la revista Cahier d’Art del año 1936 un collage de corazones alternando azules y rojos, al que titula Coeurs volants (Corazones coladores), aludiendo a la ilusión óptica conocida en Francia con ese nombre. La yuxtaposición de colores muy contrastantes hace que la imagen parezca desprenderse del fondo. En esa misma publicación, se incluía un importante artículo sobre sus trabajos ópticos escritos por Gabrielle Buffet Picabia.

Marcel Duchamp: Vida y Obra (fragmento)
Catálogo de la exposición Una obra que no es una obra “de arte”
Fundación Proa – Buenos Aires (2008)




































A propósito de los “ready-mades”

Marcel Duchamp

En 1913 tuve la feliz idea de fijar una rueda de bicicleta sobre un taburete de cocina y mirar cómo giraba.
Unos meses más tarde compré una reproducción barata de un paisaje de atardecer invernal, que llamé “Farmacia” tras haberle añadido dos breves toques, uno rojo y el otro amarillo, al horizonte.
En Nueva York, en 1915, compré en una quincallería una pala de nieve sobre la que escribí: “En previsión de brazo roto” (In adavence of the briken arm).
Fue por esa época cuando se me ocurrió la palabra “ready-made” para designar esta forma de manifestación.
Hay un punto que quiero establecer muy claramente y es que la elección de estos ready-mades nunca me vino dictada por ningún deleite estético. Esta elección se basaba en una reacción de indiferencia visual, adecuada simultáneamente a una ausencia total de buen o mal gusto… de hecho una anestesia completa.
Una característica importante: la breve frase que en cada ocasión inscribía en el ready – mades.
Esta frase, en lugar de describir el objeto como lo hubiese hecho un título, estaba destinada a transportar la mente del espectador hacia otras regiones más verbales. A veces añadía un detalle gráfico de presentación: llamaba a eso para satisfacer mi tendencia a las aliteraciones, “ready-made ayudado” (“ready – made arded”).
Otra vez, queriendo subrayar la antinomia fundamental que existe entre el arte y los ready-mades, imaginé un “ready-made recíproco”: ¡utilizar un Rembrandt como tabla de planchar!
No tardé en darme cuenta del peligro que podía haber en usar sin discriminación esta forma de expresión y decidí limitar la producción de los ready-mades a una pequeña cantidad cada año. Comprendí por esa época que, para un espectador más aún para el artista, el arte es una droga de hábito y quise proteger mis ready-mades contra una contaminación de tal género.  
Otro aspecto del ready-mades es que no tiene nada de único… la réplica de un ready- mades transmite mensaje; de hecho casi todos los ready-mades que hoy existen no son originales en el sentido usual del término.
Una última observación para concluir este discurso de egomaníaco: del mismo modo que los tubos de pintura empleados por el artista son productos manufacturados y ya hechos, debemos concluir que todas las telas del mundo son ready-mades ayudados y trabajos de acoplamiento.

Nombres – Revista de Filosofía 
Año VI Nº 7- Córdoba - Abril de 1996


martes, 23 de abril de 2013



"Los mortales habitan en la medida en que reciben el cielo como cielo. Dejan al sol y
a la luna seguir su viaje; a las estrellas su ruta; a las estaciones del año, su bendición y su
injuria; no hacen de la noche día ni del día una carrera sin reposo."

Martin Heidegger
Fragmento de "Construir, Habitar, Pensar"

http://ured.manizales.unal.edu.co/modules/uncontextos/admin/archivos/4050072/habitarpensar.pdf

Poema de la Naturaleza de Parménides



Poema de la naturaleza
(Fragmento)


1. Sólo un relato de una vía
2. queda aún: que es. En ella hay muchísimos signos:
3. que siendo ingénito es también imperecedero,
4. total, único inconmovible y completo.
5. No fue jamás ni será, pues ahora es todo junto,
6. Uno, continuo. Pues, ¿Qué génesis le podrías buscar?
7. ¿Cómo y de dónde ha crecido? No te permitiré
8. decir ni pensar: “de lo que no es”, pues no es decible
pensable
9. que no es. ¿Qué necesidad lo habría impulsado
10. a nacer, después más bien que antes, a partir de lo que
no es nada?
11. De este modo, es necesario que sea del todo o que no
sea.
12. Tampoco de lo que no es permitirá jamás la fuerza
la convicción
13. que se genere algo a su lado, en vista de lo cual
generarse
14. ni perecer le consiente la justicia aflojando las cadenas,
15. sino que lo mantiene sujeto. La decisión respecto
estas cosas reside en esto:
16. es o no es. Pero se ha decidido ya, como es necesario,
17. abandonar una impensable e innombrable (pues no es
18. una vía verdadera) y tomar la otra que es y es veraz.

19. ¿Cómo podría ser después lo que es? ¿Cómo podría
generarse?
20. Porque si se generó, no es, ni si ha de ser alguna vez.
21. De este modo, la génesis se apaga y el perecer se
extingue.
22. Ni es divisible, pues es todo homogéneo.
23. Ni hay más aquí, lo que le impediría ser continuo,
24. ni hay menos, sino que todo está lleno de lo que es.
25. Por ende, es todo continuo, pues lo que es está en
contacto con lo que es.
26. Además, inamovible dentro de los límites de grandes
ataduras,
27. no tiene comienzo ni término, puesto que la génesis y
el perecer
28. han sido apartados muy lejos: los rechazó la convicción
verdadera.
29. Permaneciendo idéntico y en el mismo (sitio), yace por
sí mismo,
30. y así permanece estable allí mismo, porque la poderosa
Necesidad
31. lo mantiene sujeto dentro de las ataduras del límite que
lo cerca,
32. puesto que no es lícito que lo que es, sea incompleto.
33. Pues es no-indigente; si no fuese así, carecería de todo.
34. Lo mismo es pensar y el pensamiento de que es.
35. Porque sin lo que es, cuando ha sido expresado
36. no hallarás el pensar; pues ninguna otra cosa es ni será
37. aparte de lo que es, ya que el Destino lo ató
38. para que sea un todo e inmóvil. Por ello es (mero)
nombre

39. todo aquello que los mortales han establecido
convencidos de que es verdadero:
40. generarse y perecer, ser y no ser,
41. cambiar de lugar y mudar de color resplandeciente.
42. Además, puesto que hay un límite extremo, está
completo
43. desde toda dirección, semejante a la masa de una esfera
bien redonda,
44. igualmente equilibrada desde el centro en toda
dirección; pues no es correcto
45. que sea algo más grande ni algo más débil aquí o allá.
46. Pues no existe algo que no sea que le impediría llegar
47. a su semejante, ni existe algo que sea de modo que
48. de lo que es, haya aquí más y allá menos, porque es del
todo inviolable.
49. Por ende, siendo igual desde toda dirección, alcanza
uniformemente sus límites.
50. Con esto concluyo para ti el confiable razonamiento y
el pensamiento
51. acerca de la verdad; a partir de aquí aprende las
mortales opiniones
52. escuchando el orden engañador de mis versos.
53. En efecto, establecieron dos formas en sus mentes para
nombrar (las),
54. de las cuales una no es correcto nombrar -en esto se
han extraviado-
55. y dividieron su cuerpo en sentido contrario y les
asignaron signos
56. separados los unos de los otros: a una el fuego etéreo
de la llama

57. que es sutil, sumamente leve, del todo idéntico a sí
mismo,
58. pero diferente de lo otro; pero también esto en sí
mismo
59. es por el contrario noche ignorante, de cuerpo denso y
pesado.
60. Todo el ordenamiento verosímil te lo declaro yo a ti
61. de modo que jamás te aventaje mortal alguno con su
parecer.





http://historiantigua.cl/wp-content/uploads/2011/08/parmenides-poemadelanaturaleza.pdf